jueves, 1 de abril de 2010

El Ayuno Espiritual

Por Ernesto Rosas

Una de las prácticas espirituales que no debemos ignorar en nuestra vida cristiana es el ayuno y la oración. El ayuno es la abstinencia de alimentos o de ciertos alimentos para buscar a Dios. No es un trueque o una negociación con Dios, es la oportunidad para estar con Él de manera tranquila y relajada en nuestro cuerpo, sometiéndolo y humillándolo ante la Presencia del Señor. Es un ejercicio espiritual donde la incredulidad decrece, nuestra fe aumenta y nos lleva a otros niveles de revelación y sensibilidad al Espíritu Santo.

El objetivo principal es “Conocer” más a nuestro Dios porque ese es Su deseo y también debe ser el nuestro sobre todas las cosas, y para lograrlo debemos pasar tiempo con Él a solas, disfrutando y deleitándonos al máximo al orar y escudriñar Su Palabra. Jeremías 9:23-24.

La Biblia nos enseña algunas historias con diferentes objetivos de ayuno y es válido, porque todos coinciden en un solo punto, “Buscar a Dios” por arrepentimiento y para clamar por misericordia, por dirección, para interceder por otros, para confirmación de estrategias o proyectos, por protección, por gracia ante la autoridad, para adorar y exaltar, que debe ser siempre el número uno y el más importante.

Cuando nuestro cuerpo está en reposo, es decir, no está trabajando en la digestión, podemos buscar a Dios con más libertad y somos más sensibles para escuchar la voz del Espíritu Santo cuando estamos orando y reflexionando en Su Palabra. De nada sirve ayunar sino buscamos a Dios en oración porque no pasa nada, es como los que están en el hospital en ayunas porque los van a intervenir quirúrgicamente.

Si estás trabajando, te sugiero que en el tiempo que te dan descanso para que comas, lo uses para tener un devocional a solas con Dios, leyendo Su Palabra y orando, por lo que debes apartarte a un lugar solitario de preferencia. Durante la jornada del día puedes mantenerte orando en el Espíritu para adorar a Dios, para que tu espíritu y tu fe se fortalezcan. 1 Corintios 14:1-22, Efesios 6:18, Judas 20 y 21, Romanos 8:26-27

Veamos algunos ejemplos clásicos de la Biblia:

Fortaleza – Lucas 4:1-2
Protección – 2 Crónicas 20
Gracia – Ester 4:12-17
Misericordia – Jonás 3:1-10
Romper ataduras - Isaías 58:6
Dirección – Hechos 13:1-3
Revelación - Daniel 9:1-3, 10:2-3
Dios dota de sabiduría - Daniel 1:8-17
Vencer la incredulidad – Marcos 9:14-29
Liberación de la iniquidad de los antepasados – Nehemías 9:1-3
Arrepentimiento - 1 Samuel 7:6-12
Para rogar - 2 Samuel 12:1-20

¿Por quién ayuno?
Zacarías 7:1-6
Nada debe desviar nuestra mirada de Jesús y por nada debemos afanarnos, porque es muy fácil caer en una oración desesperada llena de angustia, donde tu enfoque principal es el problema y no Dios, por eso nos recomienda no afanarnos por nada, pues el afán desvía la mirada hacia la situación adversa y no la mantiene en Jesús. La razón de nuestro ayuno es siempre estar con Dios, nuestras necesidades y adversidades pasan a segundo lugar. Filipenses 4:4-7, Hebreos 12:1-3.


¿Cómo debo ayunar?
El ayuno es simplemente abstinencia de alimentos o de ciertos alimentos. Podemos ayunar de la siguiente manera: Un día antes no cenar y al día siguiente no desayunar, e ingerir alimentos nuevamente hasta la hora de la comida. Sugerimos para terminar el ayuno comer un caldo de verduras, pescado o pollo asado con verduras. De preferencia eliminar las carnes rojas (res y puerco). Antes de ingerir el caldo es muy bueno ingerir una porción de pasitas junto con alguna fruta como energético y preparar su estómago para la comida.

Hay varias maneras de ayunar:

1. Ayuno Total – No tomar agua ni ingerir ningún alimento.
2. Ayuno Parcial – Solo agua natural.
3. Ayuno con Frutas – Jugos de fruta y fruta.
4. Ayuno con verduras – Jugos de verduras y verduras.

Si la salud de su cuerpo se lo permite y ayunan por varios días, pueden combinar lo anterior. Es muy saludable no ingerir pastillas de menta, sobre todo en el ayuno total y parcial. Los diabéticos deben tener mucho cuidado sobre todo los insulino-dependientes deben cenar algún alimento porque corren el riesgo que se les baje el azúcar y es peligroso también. Durante el día pueden estar comiendo ciertas frutas y jugos cada dos horas, y comer bien entre la una y dos de la tarde. Deben hablar con su médico para que les autorice el ayuno y les dé una sugerencia dietética.


Un Objetivo, una Palabra
Debemos definir siempre el objetivo del ayuno como estrategia espiritual sin perder de vista el principal motivo de nuestro corazón que es estar en la Presencia de Dios para amarlo, conocerlo y disfrutarlo. El Espíritu Santo siempre nos va a mostrar el objetivo y nos dará de la Biblia una Palabra profética para que la voluntad de Dios se cumpla en nuestra vida, matrimonio, familia, en la congregación y en la tierra.

El ayuno no es un sacrificio, porque ya no hay nada que sacrificar, todo lo hizo Cristo en la cruz del calvario, más bien es una oportunidad para buscar a Dios con más intensidad para ajustarnos y centrarnos en Su voluntad, y no irnos a la derecha o a la izquierda, como decimos, para no agarrar monte. El ayuno no es para que se resuelvan los problemas, más bien es para que la Presencia de Dios se impregne en nosotros y Su sabiduría fluya para mostrarnos como enfrentar la situación.

Esforcémonos por ayunar por lo menos una vez por semana y veremos los cambios en nuestra vida espiritual, la manera de interpretar la vida, y sobre todo, más revelación de la Palabra, conoceremos más a Dios y a Jesucristo nuestro Señor. Juan 17:3.

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